“La adicción es una enfermedad crónica y recurrente del cerebro que se caracteriza por una búsqueda patológica de la recompensa y/o alivio a través del uso de una sustancia, conducta o persona”.

Evolucionar nos parece mejor hablar de consumo problemático en vez de adicción, porque creemos que mas importante que el diagnóstico o que darle nombre, es considerar los problemas que le provoca a la persona que consume y a su familia.

Lo más complejo es que la persona se ve atrapada: ya no busca un alto nivel de bienestar; le basta con evitar el malestar.  

Un consumo o conducta son problemáticos cuando se hace frecuente, desproporcionada y exagerada y se convierte en el centro de la vida de quien la padece, produciendo desajuste en la vida, afectando las relaciones familiares, afecta el rendimiento laboral poniéndolo en peligro, alejando a personas importantes, entre muchos otros.


Tipos de Adicciones

Las adicciones no pueden limitarse a las conductas generadas por la dependencia de sustancias químicas, tales como los opiáceos, los ansiolíticos, la nicotina o el alcohol. Existen otro tipo de adicciones que cada vez cobran más fuerza como, por ejemplo, las adicciones psicológicas o las conductuales. Se trata de todas aquellas conductas repetitivas que resultan placenteras, al menos en sus primeras fases, y que generan una pérdida de control en el sujeto. Resulta bastante frecuente que este tipo de adicciones se combinen con alguna adicción química. (Enrique Echeburúa).

Se pueden dividir las adicciones en conductuales y químicas.

Adicciones Conductuales 

La persona siente necesidad de aumentar progresivamente la frecuencia o intensidad de la conducta para sentirse bien. Después vienen sentimientos de angustia, ansiedad, nerviosismo e irritabilidad, a veces incluso con síntomas físicos como dolores de cabeza, temblores, náuseas u otros, síntomas que desaparecen al volver a ejecutar la conducta.

Algo que debería dar una gran señal de alarma es cuando la persona prioriza la conducta adictiva sobre otros ámbitos o actividades cotidianas vinculadas con las relaciones familiares, los estudios, el trabajo, los amigos y el tiempo que se invierte en la conducta robando horas de nuestro sueño o comidas. Algunas de las conductas adictivas más representativas son:

1.- Adicciones a las nuevas tecnologías: por ejemplo, consultar los correos electrónicos, Facebook, Twitter, Instagram, noticias, o hablar con los amigos por teléfono o por Whatsapp, se convierte en algo incontrolable y de lo que se termina por depender. Los problemas aparecen en el momento en el que se comienzan a sacrificar actividades cotidianas, o a robar incluso horas al sueño, para poder permanecer “conectado”.

2.- Adicción al juego, ludopatía o juego patológico: es la conducta descontrolada en relación al juego de azar, video juegos y juegos en línea, siendo diversión saludable cuando hay un control y un gozo en el acto en sí, mientras que deja de serlo cuando implica sufrimiento y descontrol, y hace que la persona pierda su libertad de decisión y en muchos casos dinero que incluso no tiene y lo llevan a problemas económicos y familiares severos que generan mucho estrés.

3.- Gasto exagerado y compras: Comprar es un impulso que no se puede controlar, por lo general para aliviar situaciones de ansiedad, para luego dar paso a sentimientos de culpa por comprar cosas que no se necesitan, o por haber gastado más de lo que se puede. Dedica tiempo y dinero de manera exagerada en compras.

4.- Dependencia emocional: esta es la adicción a las personas, aunque también se puede ver como adicción a patrones de conducta que están relacionados con otras personas (padres, amigas y amigos, hijas e hijos, pareja, etc). Las características principales son anteponer las necesidades de la otra persona por sobre las propias, Dificultad para decir que NO, necesidad de recibir muestras de amor, cariño o consideración de parte de otras y otros, no entender la vida sin alguien al lado, conductas controladoras, necesitar la presencia y atención de la otra persona.

5.- Adicción al sexo: lo que caracteriza a esta adicción es el uso excesivo de ver pornografía o tener relaciones sexuales compulsivas, y voyeurismo. En casos extremos, la adicción sexual puede llevar al asedio, violación e incluso asesinato. Esta dependencia hace que se pierda el equilibrio entre el deseo, la necesidad, el placer y las emociones y se deja de tener una vida sexual sana y satisfactoria.

6.- Adicción a la comida: Este consumo problemático se caracteriza por ansiedad por comer para luego perder el control sobre la comida. Se producen atracones y muchas veces después la persona hace dietas, que pronto les hace caer en deseo irresistible de comer en exceso. La persona tiene sentimientos de culpa y angustia, se siente poco capaz y pierde progresivamente   su autoestima la confianza en sí misma. El problema se niega y se oculta a la familia o amigos. La persona hace esfuerzos por mejorar y por alimentarse mejor, pero no lo consigue por sí misma.

“No sé afrontar una dificultad, no acepto la frustración y la comida es mi refugio ante emociones y sentimientos que no sé controlar. Cuando he tenido un mal día en el trabajo, lo único que pienso es en llegar a casa y darme un festín. Durante ese rato todo se me olvida y me siento en paz. Lo malo es la sensación de desprecio hacia mí misma que tengo al día siguiente” (testimonio de paciente)

Adicción a sustancias psicoactivas

Toda sustancia, sea química o natural que produce cambios sobre el Sistema Nervioso Central (SNC) es un psicoactivo, o en lenguaje coloquial “drogas”. Estos cambios en el equilibrio químico  y en el funcionamiento del sistema nervioso pueden llevar a la adicción. SU falta produce malestar físico (dependencia) y la persona necesita consumir nuevamente. Este es un proceso que se desarrolla lenta y progresivamente, por lo que muchas veces la persona no se da cuenta hasta que es tarde.

No son las sustancias, sino como se usan, pues según como sea la frecuencia y cantidad de consumo va a determinar una adicción. Lamentablemente las personas niegan tener un problema hasta que es muy tarde.

Uso experimental: La droga “se prueba” para saber qué efectos tiene.

Uso ocasional: La droga se usa esporádicamente, casi siempre de manera recreacional en fiestas y celebraciones “especiales”. No hay una frecuencia ni cantidad fijas. La persona decide volver a tener los efectos de la sustancia, pero no de manera frecuente ni habitual.

Uso habitual: este concepto se refiere a la periodicidad, aunque no es necesario que sea “muy seguido”; puede ser cada fin de semana, cada quince días o una vez al mes, pero periódicamente. Este tipo de consumo puede durar muchos años y aunque hay consecuencias negativas, aún son manejables.

Uso compulsivo o adicción: la persona organiza más aspectos de su vida en torno al consumo y las consecuencias negativas son mayores y frecuentes. La pérdida de control y la necesidad de consumo son evidentes, pero no es capaz de dejarla.

Existen básicamente tres vías de administración de las drogas: oral (la ingestión de pastillas, grageas, tabletas, gotas, plantas, bebidas o alimentos que contengan principios psicoactivos), pulmonar (a través del acto de fumar, por la aspiración de polvos o la inhalación de vapores) y parenteral (por medio de una inyección quenormalmente es intravenosa). Otras vías como las mucosas (bucales o genitales) o la intramuscular son menos utilizadas.

Respecto al efecto que éstas tienen son:

Drogas depresoras: éstas sustancias producen una disminución del funcionamiento del SNC, por lo que provocan relajación, sedación e inducen el sueño, dificultan la coordinación motora y tienen efectos analgésicos. Se incluyen en este apartado el alcohol, los opiáceos (la codeína, la morfina, la heroína y la metadona) y las benzodiacepinas (medicamentos que se recetan para estrés, depresión y crisis de pánico) y barbitúricos (algunos hipnóticos, sedantes y ansiolíticos).

Drogas estimulantes: con estas sustancias el SNC aumenta su funcionamiento, por lo que se produce euforia y energía, taquicardia y posible insomnio, disminución de las sensaciones de cansancio, de hambre y un aumento de la actividad motora. Algunas de ellas son la cocaína, la cafeína y las anfetaminas.

Drogas perturbadoras o psicodislépticas: originan alteraciones perceptivas en relación a sonidos, imágenes, tacto, sentido del espacio y tiempo, sentido del “yo”. Pueden originar cuadros psicóticos si hay una cierta disposición previa. Son los alucinógenos (LSD, mescalina), setas, derivados del cannabis, drogas de síntesis (éxtasis), ketamina y GHB (éxtasis líquido).

Mitos del uso de drogas.

  • A mejor físico menos perjudicial será la droga: como las drogas afectan al cerebro, no tiene nada que ver con el estado físico.
  • El que prueba las drogas acaba convirtiéndose en un adicto: es cierto que la adicción se desarrolla siempre a partir de “una primera vez”, pero no todas las personas desarrollan una adicción.
  • Las drogas alivian el estrés y la angustia: Claro que lo hacen por un rato, pero cuando su efecto pasa, las preocupaciones siguen estando allí.
  • Puedes parar de consumir drogas cuando quieras: eso si no se ha llegado al nivel de dependencia, pues además de afectar la salud, debilitan la voluntad.
  • Las drogas son un problema más grave que el alcohol: el alcohol es una droga, pero como es legal se minimizan los efectos respecto a las drogas ilegales. Lo concreto es que el alcohol mata a 50 veces mas personas que la heroína, cocaína y otras drogas ilegales.
  • Una ducha fría o una taza de café bien cargado te despeja de una borrachera: puedes estar un poco más despierto, más despejado, pero se sigue estando ebrio y esto solo se quita una vez que el hígado ha metabolizado y procesado todo el alcohol, y eso lleva su tiempo.
  • El alcohol es un estimulante: se cree eso porque algunas personas “se ponen más contentas”, con más personalidad y habla más, pero esto es solo con las primeras copas, pero pronto se deprime la capacidad de autocontrol, con lo que dejamos salir aquello que llevamos dentro y que el autocontrol normalmente censura por considerarlo inadecuado.
  • Las personas que “aguantan mucho” corren menos riesgo de llegar al alcoholismo: falso. Cuando decimos que a alguien “no se le sube el alcohol a la cabeza”, no quiere decir que no le esté afectando. Quiere decir que es probable que haya desarrollado tolerancia, que es el mecanismo por el cual es preciso aumentar la dosis para obtener los mismos efectos que al inicio del consumo.

Signos indicadores de una adicción

Existen muchos indicadores de consumo o conducta problemáticos, pero son cuatro los más relevantes. Si la persona responde de manera sincera a las siguientes interrogantes, tal vez se dará cuenta que está en problemas o en vías de estarlo seriamente.

- Compulsión: A pesar de los problemas y consecuencias destructivas que tiene el consumo o conducta para la persona, es incapaz de abandonarlo. Muchas veces organiza su vida alrededor del consumo o conducta.

- Consecuencias negativas: se van generando de forma acumulativa consecuencias que afectan negativamente la vida de las personas en los vínculos afectivos, en su desarrollo, en el ámbito laboral, en la economía, en su salud psíquica y física, y en su conducta social en general. Esto, a pesar del placer que produce en el momento de consumo. 

- Intento de control: Si bien la persona puede pasar por períodos de abstinencia, creyendo que controla el consumo, pero vuelve a recaer y a perder el control.

- Negación: a pesar de todas las evidencias de que se perdió el control, de que hay muchas consecuencias negativas y de que el consumo es más fuerte que la voluntad, la persona niega tener un problema, pensando muchas veces que quienes se lo hacen ver están en su contra.

Mitos del uso de las drogas
  • A mejor físico menos perjudicial será la droga: como las drogas afectan al cerebro, no tiene nada que ver con el estado físico.
  • El que prueba las drogas acaba convirtiéndose en un adicto: es cierto que la adicción se desarrolla siempre a partir de “una primera vez”, pero no todas las personas desarrollan una adicción.
  • Las drogas alivian el estrés y la angustia: Claro que lo hacen por un rato, pero cuando su efecto pasa, las preocupaciones siguen estando allí.
  • Puedes parar de consumir drogas cuando quieras: eso si no se ha llegado al nivel de dependencia, pues además de afectar la salud, debilitan la voluntad.
  • Las drogas son un problema más grave que el alcohol: el alcohol es una droga, pero como es legal se minimizan los efectos respecto a las drogas ilegales. Lo concreto es que el alcohol mata a 50 veces mas personas que la heroína, cocaína y otras drogas ilegales.
  • Una ducha fría o una taza de café bien cargado te despeja de una borrachera: puedes estar un poco más despierto, más despejado, pero se sigue estando ebrio y esto solo se quita una vez que el hígado ha metabolizado y procesado todo el alcohol, y eso lleva su tiempo.
  • El alcohol es un estimulante: se cree eso porque algunas personas “se ponen más contentas”, con más personalidad y habla más, pero esto es solo con las primeras copas, pero pronto se deprime la capacidad de autocontrol, con lo que dejamos salir aquello que llevamos dentro y que el autocontrol normalmente censura por considerarlo inadecuado.
  • Las personas que “aguantan mucho” corren menos riesgo de llegar al alcoholismo: falso. Cuando decimos que a alguien “no se le sube el alcohol a la cabeza”, no quiere decir que no le esté afectando. Quiere decir que es probable que haya desarrollado tolerancia, que es el mecanismo por el cual es preciso aumentar la dosis para obtener los mismos efectos que al inicio del consumo.